Volumen del proceso
Casos por mes para dimensionar cuánto pesa el problema cuando se repite en operación real.
Recursos / Calculadora
Estima en minutos cuánto te cuesta al mes y al año un proceso con persecución, retrabajo y errores. No es exactitud financiera: es criterio para decidir.
Horas perdidas en persecución
Horas perdidas en retrabajo
Coste mensual por tiempo
Coste mensual por errores
Introduce los datos
No buscamos una cifra contable exacta. Buscamos una estimación conservadora para decidir si este proceso ya merece intervención.
Volumen
Tiempo que se pierde
Coste y error
Qué introduce
La herramienta trabaja con seis variables simples para convertir fricción diaria en horas y coste anual aproximado.
Casos por mes para dimensionar cuánto pesa el problema cuando se repite en operación real.
Minutos dedicados a seguimiento manual, recordatorios, chase por email o aclaraciones recurrentes.
Tiempo que se pierde corrigiendo, rehaciendo o reabriendo por falta de control o datos inconsistentes.
Convierte tiempo perdido y errores evitables en una lectura económica conservadora y accionable.
Qué devuelve
El resultado pone números a la fricción sin necesidad de montar un business case complejo ni inventar ahorros irreales.
Resume el impacto total combinando tiempo improductivo y errores evitables.
Separa persecución y retrabajo para que el problema no quede escondido en una cifra agregada.
Ayuda a dimensionar si el problema es asumible o si cada operación ya carga demasiada fricción.
Traduce horas perdidas a jornadas y semanas para hacer visible el desgaste del equipo.
Cómo usarlo
Cuando el coste ya duele, el siguiente paso es decidir si conviene aterrizar el proceso o pasar a diseño estructural.
Transforma el impacto estimado en un borrador de estados, responsables, excepciones y baseline.
Si los inputs son débiles, conviene revisar antes la lectura estructural del proceso.
El informe sirve para mover una conversación interna desde percepciones hacia impacto observable.
La pregunta no es si duele un poco o mucho. La pregunta es si merece ordenar el proceso antes de seguir añadiendo trabajo manual.